viernes, 17 de febrero de 2012

En quince años más

Cuando leo cosas en redes sociales sobre amor y ese tipo, los típicos ''Te amo'' o más, es cuando deseo reír o preguntarme, ¿acaso soy la única que no está interesada realmente? Quiero decir, la mayoría de la gente se imagina, en una edad prudente, con una pareja estable e hijos, ¿pero yo?
El otro día comencé a meditarlo. Mientras oía música me dije: ''that's right, let's think about it'' y empecé a verme a mí misma dentro de 15 años más -osea, cuando tenga 30.- 
No me sorprendió en lo absoluto.
Yo me imagino trabajando, aprovechando las circunstancias lo más que pueda, espero sea en el Gobierno, teniendo amoríos ocasionales, luchando por la igualdad en este país de empresarios y siendo militante del Partido Comunista. Espero para ese entonces integrar la Cámara de Diputados, o el Senado. El Senado estaría realmente bien.
Otro punto que toqué fue el de los niños.
Por Dios, odio a los niños.
No me gustan. No me gustan los bebés y nunca lo han hecho. No quiero tener hijos, prefiero tener algunos cachorros que criar; adoro a los animales, ellos no tienen malicia y eso no quiere decir que los niños sí, pero digamos que me siento más cercana a la relación que podría tener con un animal, que a la que pudiese construir con un hijo. 
Si por esas cosas del destino llegase a quedar embarazada, me gustaría que fuesen gemelos. Simple fetiche. Los gemelos siempre han llamado mi atención de manera increíble.
¿Y sin pareja estable?
¡Sin pareja estable! No deseo una relación, ¿para qué? Jamás funcionan. Los hombres son infieles por naturaleza y el príncipe azul que yo quiero no existe. Así que realmente me gustaría tener amantes de ocasión, nada serio. Vuelvo a repetirlo: ¿para qué? 
Mi mamá constantemente habla de mí como si cuando mayor fuese a tener un marido. ¡Por Gott, no! Una mujer no necesita a un hombre para vivir. ¡Por favor, que todas las pendejas suicidas que quieren quitarse la vida porque un tipo las dejó lean esto! 
Yo dependo de mí misma, trabajaré y estudiaré para que nadie tenga que cuidar de mí. Los hombres no son indispensables, no los necesito. Vale, he tenido mala experiencias con ellos y me he quedado algo traumada, pero, ¿ya qué? 
Volviendo al tema de los niños, creo que no sería una buena madre. No sabría cómo criarlo. Si fuese una niña, la haría totalmente independiente. Si fuese un chico, le enseñaría que no hay límite entre lo femenino y masculino, acabarían creyendo que mi niño es gay. Hablaré sobre eso en alguna próxima entrada.
Entonces la canción terminó y me di cuenta de mi destino ideal en los próximos quince años.
El Gobierno, soltera, un poco puta, comunista, trabajólica y descuidada.
Bueno, suena bien para mí. Creo que estoy dispuesta a vivirlo, digo, será más interesante que ocupar mi tiempo en un hombre y niños, como la mayoría de las mujeres. 
¡Yo no quiero formar una familia, no quiero hijos ni marido! ¡Te absorben! ¡Te retienen, jamás podría alcanzar lo que quiero de esa manera! 
Oh Dios, creo que alguien debería analizarme psicológicamente. 
Sería genial, ya sabes... 




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